PATRICIA HIGHSMITH
PEQUEÑOS CUENTOS MISOGINOS
ANAGRAMA

Páginas:
Formato:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9788433948779

Un despiadado ataque de humor contra el género humano. Con una misteriosa simplicidad de estilo, Highsmith convierte a los veci­nos de al lado en psicópatas sádicos, encerrados entre las vallas blancas de su jardín y el césped recién cortado. En las historias oscuramente sa­tíricas, muchas veces de hilarante mordacidad, que componen Pequeños cuentos misóginos, Highsmith trastoca nuestras nociones convencionales del carácter femenino, revelando el poder devastador de aquellas criatu­ras que alguna vez nos parecieron familiares «La bailarina», «La nove­lista», «La ñoña» y que se destruyen a sí mismas y a todos los hombres que las rodean. Con frases escuetas y precisas y una feroz ironía, Patricia Highsmith pone de relieve y acentúa los aspectos más ridículos, o más perversos, de los prototipos de mujer que nos presenta, sin distorsionarlos de­masiado, para que no se pierda el parecido con la modelo y esta sea siempre reconocible. Queda claro que la autora no manifiesta la menor parcialidad; tampoco los hombres que aquí aparecen salen mejor parados.

PEQUEÑOS CUENTOS MISOGINOS

$21.000
¡No te lo pierdas, es el último!
PEQUEÑOS CUENTOS MISOGINOS $21.000
Entregas para el CP:

Medios de envío

Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.

PATRICIA HIGHSMITH
PEQUEÑOS CUENTOS MISOGINOS
ANAGRAMA

Páginas:
Formato:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9788433948779

Un despiadado ataque de humor contra el género humano. Con una misteriosa simplicidad de estilo, Highsmith convierte a los veci­nos de al lado en psicópatas sádicos, encerrados entre las vallas blancas de su jardín y el césped recién cortado. En las historias oscuramente sa­tíricas, muchas veces de hilarante mordacidad, que componen Pequeños cuentos misóginos, Highsmith trastoca nuestras nociones convencionales del carácter femenino, revelando el poder devastador de aquellas criatu­ras que alguna vez nos parecieron familiares «La bailarina», «La nove­lista», «La ñoña» y que se destruyen a sí mismas y a todos los hombres que las rodean. Con frases escuetas y precisas y una feroz ironía, Patricia Highsmith pone de relieve y acentúa los aspectos más ridículos, o más perversos, de los prototipos de mujer que nos presenta, sin distorsionarlos de­masiado, para que no se pierda el parecido con la modelo y esta sea siempre reconocible. Queda claro que la autora no manifiesta la menor parcialidad; tampoco los hombres que aquí aparecen salen mejor parados.